El amanecer se pegaba como velcro al cielo cuando Amanda llegó a casa. Con los zapatos en la mano, se deslizó hasta el salón y abrió con cuidado el aparador. Su mano temblorosa rodeaba la botella de brandy cuando una voz la hizo detenerse.
-Vaya, querida, no sabía que revolcarte en sábanas ajenas te diera sed - su marido se rió con aquella risa burlona que tan bien conocía.
Ella dejó la botella, se dio la vuelta y miró su silueta recortada. Le temblaban tanto las piernas que sentía que en cualquier momento caería al suelo.
-Vaya, sí que debes estar sedienta, que ni una réplica me das. ¡Pero no bebas a oscuras, mujer, que eso está muy mal visto! - se acercó al interruptor y, antes de que Amanda pudiera decirle que no lo hiciera, la luz los bañó a ambos.
Javier palideció.
-Pero... ¿qué te ha pasado? ¡Si estás temblando! ¿Estás bien? - se acercó a ella pero Amanda retrocedió.
Le dolían los labios y los notaba hinchados. Aquel bruto se los había destrozado de tanto mordérselos.
-Estoy bien - balbuceó, intentando escabullirse.
Javier la agarró por el brazo para impedírselo y ella se revolvió como un gato escaldado. Se le desencajó la mirada y él supo que algo no iba bien.
-¿Alguien te ha hecho daño, Amanda? - ya no había burla en su voz.
Ella siguió mirando al suelo. Le temblaban todos los miembros del cuerpo y parecía a punto de llorar.
-Cariño, mírame. Quién te ha hecho daño - se acercó despacio a ella y le rozó los hombros desnudos.
Amanda se estremeció pero no volvió a apartarse de él.
-He sido tan estúpida, tan, tan estúpida... - gimió - Yo... no sabía que no quería hasta que supe que no quería. Y entonces ya no me dejaba y me hacía daño y... - estaba llorando y no sabía cuándo había empezado.
Javier la miraba fijamente, con el rostro tenso. Estaba casi tan pálido como ella, como si algo le doliera por dentro.
-Ha sido culpa mía - susurró.
Ella por fin lo miró a los ojos.
-¿Qué?
-No he sabido cuidarte. Te he hecho daño, te he hecho tanto daño... y tú has tenido que huir y ahora... Yo... no sabes cuánto lo siento, Amanda - la atrajo hacia él y la estrechó contra su pecho. Amanda cerró los ojos y aspiró aquel olor que hacía mucho tiempo que no sentía tan cerca - Te hice huir y te han hecho daño. Y nadie debería hacerte nunca daño. Nadie tiene derecho a eso. Ni siquiera yo, aunque haya creído durante años que lo podía todo. Ni siquiera tú tienes derecho a hacerte daño, que bien sabe Dios que es lo que estás haciendo a golpe de botella. Ni siquiera tú, Amanda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
59 maullidos:
Por Dios!!!!
me has dejado llena de emoción!!!tanto que me has hecho llorar. Y no de pena, sino de sentimientos preciosos.
Enhorabuena por el texto.
En serio, enhorabuena.El anterior capítulo me dejño muy fria... aquí te me has ganado por completo.
Un besazo.
Pobre Amanda, hija, pobrecilla. Dile de mi parte que se me ocurren formas de vengarse que incluyen tijeras y carne a la parrilla.
Pobre Amanda. Espero que la dulzura de Javier la calme.
Saludos de colores =)
Me acuerdo perfecto del pasado.
Ojalá que Javier ya no la
descuide tanto como para
que Amanda tenga que irse y
que la dañen.
Tienes razón... ni ella misma
tiene derecho a hacerse daño.
<3
Nadie tiene derecho a hacerte daño. Ni un poquito. Nadie tiene derecho a hacerte llorar, ni siquiera a que suspires.
De todos modos, la mayoría del mundo no lo quiere saber.
Javier nunca volverá a separarse de lla, ¿no?
Muá-
Me da pena Amanda, pero las palabras de Javier creo le hicieron bien :)
la continuación resulta siendo tan deliciosa que ahora se me antoja un bombón de coco.
se me parte el alma al pensar en todas esas Amanda y todos esos Javier que hay por el mundo :(
pero me sigue encantando cada palabra que escribes
Muac(k)
Irónicamente, Amanda me cae bien porque es de las que huyen.
Bonito relato, chicagato. Como siempre, te superas ^^
Estremecedor...
Nadie debería hacer daño a nadie. Y las palabras curan muchas cosas, pero más el contacto que hacía tiempo que no se daban.
tremendo, una vez más
Muy cierto, nadie ni uno mismo debería hacerse daño.
Genial Dara, genial.
impresionante de verdad :O
nueva en esto del blog hahaha
y ahora puedo seguirte de cerca!
Bueno bueno dara qué decirte que no sepas
Todo lo que escribes resulta estremcedor y bueno se que siempre pienso "ESTE ES EL MEJOR" pero esque este... este es de los mejores como mínimo.
Me ha encantado, de verás.
Cuidalá y cuidate :)
Fascinante, como siempre.
Un beso para Amanda, y un ronroneo para ti.
A veces la vida es tan dura con nosotros...
Pobre Amanda... Que no la suelte nunca más, ella necesita de sus brazos para mantenerse en pie.
un beso :)
No sabes lo que gusta, más bien reconforta, escuchar esas palabras de Javier. Al fin un atisbo de cuidado y ternura en él. Espero que so sea algo transitorio.
Saludos subterráneos.
tiene un gran encanto :)) me gusta...
besos :))
Wow, me has dejado de piedra, pobrecita..Gracias por pasarte por mi blog, el tuyo es fantástico!! Te sigo.=)
Un besito^^
Dile a Cat que Libs le deja los zapatitos si quiere ;)
Y que la lee siempre siempre, que le encanta leerla... que no deje de escribir!!
:****
Si es que no, es que no!!!!!
Yo no sé porque no entienden...
Besicos
Joder, estoy llorando nena.
Felicidades.
Lo de Amanda me ha dejamo mal, pero siento más pena por Javier... quienes no saben cuidar a una mujer son unos pobres diablos... te lo dice uno de ellos.
Besos
que buenísimo,
me vienen requetebien tus textos por la mañana de los lunes, una se anima/emociona.
besin!
los pelos de punta...
No deberíamos tener el derecho a dejarnos hacer daño.
Un abrazo, Chicagato.
José Roberto Coppola
Pobre Amanda :(
uff.. pobrecita mia
y javi.. quieo una continuacion!
Sin palabras! Eres genial!
Ha sido brillante, Dara.
Y que se lo aplique. Nadie tiene derecho a hacerle daño, absolutamente nadie.
Hay muchas cosas que me dan sed*
besosdulces*
Excelente!!! un beso
Duele leerte, mucho
Es impactante!
No supo quererla, pero ahora se ha dado cuenta de sus herrores, merece otra oportunidad.
pobre Amanda..
se siente la carne lastimada, se siente el temor y el rumor del arrepentimiento..
muy intenso, demasiado diria io
geniales... Amanda, Javier, y tú, sobre todo tú, Dara Scully
: )
Nadie tiene ese derecho sobre nadie. Una vez me dijeron que tu libertad acaba donde empiezas a quitarle a otra persona la suya. En este caso, Javier merece una segunda oportunidad, pero espero que no vuelva a dejar a Amanda. Si tanto le quiere, no lo permitirá de nuevo.
Miau
de
chocolate
nestlé
=)
Él tiene razón. El peor de los daños se lo está ahciendo a sí misma. Pero ella víctima de muchas más agresiones que la de esa noche.
Un saludo
HA sido estremecedor y precioso y estremecedor, y estremecedor... y tan hermoso como un gesto que te hace estremecerte...
Pues lo jodido es que estas cosas ocurren de verdad. No se si es el caso, pero es una putada!
Besazos...
y marramiaumiaus.
como siempre tan visual.
un miau.
(:
Hay veces que sólo las grandes desgracias hacen que las personas puedan reaccionar... de ellos depende que la reacción les lleve por el camino del encuentro o por el camino del desencuentro...
puedo ver en los ojos de amanda una proyección de tacto y expresiones que se quedan en el extremo del polo norte.
Creo qu epodría llorar en este mismo instante...
qué bonito.
Crisis adora a la chica gato!Le encanta.
:)
Pocas personas reconocerían su culpa en una situación así, pocas personas tendrían una entereza tan justificada y tanto valor para afrontar la verdad, aún así lo haces parecer real, casi lógico.
Muy bueno.
Saludos,
YoMisma
Pero la verdad es que, aunque no tengamos el derecho, tenemos el poder de hacerlo. Y es contradictorio.
A veces se hace daño sin pretensión de ello.
Beso
Por un momento pensé que el que le había hecho daño era Javier, pero no siendo él mismo, sino aquél desconocido que sufre alteraciones con la bebida. Por un momento pensé, que Amanda terminaba por abrazar a Javier..aquél…que hacía mucho tiempo que no estaba presente, queriendo olvidar y con la esperanza de perdonar.
Saludos!
me encanta esto que has escrito. lo borroso de mi foto del otro día sí es un avión. tengo un amigo que se llama guille y hace fotos muy buenas, como esa.
besos chicagato:)
Nadie tiene derecho a sufrir, ni siquiera si es autoinflingido y creamos q tenemos culpa de algo...
Un miau marramiau ;)
Precioso!
Di a Cat que le echo de menos!
Un beso.
: (
que paren ya de hacerse daño.
Esta muy bien; hay mucha intensidad en el relato. Felicidades.
Un abrazo, guapa
... pues yo creo que Cat está muy bien acompañada como para echarme de menos :D ¡Muas!
Claro que no, nadie tiene derecho a hacerle daño. "Ni ella misma", nunca mejor dicho :)
Un besito de vainilla.
Amanda a lo que tiene derecho es a que alguien cuide de ella. Y que lo haga bien.
pobre Amanda, muchas mujeres se deben sentir así.
espero que se le pase.
muy lindo
saludoss
precioso!
por que es cierto nadie tiene derecho hacerte daño :)
Publicar un comentario en la entrada