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Acongoja tu sudor trémulo. La carne abierta, la herida que gime entre tus muslos. El tacto de la luz acariciando la redondez de tus mejillas, mientras yo tiemblo, añoro, quiebro en dos el miedo que se me sale a borbotones por los ojos. Y tú tan desnuda, tan descarnada, tú y tu coño y tus medias de nailon, tan obscenas y, sin embargo, tan niñas. Porque qué niña que eres, menuda como un pájaro, plumón negro entumeciendo mis dedos al tacto. Tan niña, eh, tanto que me adormezco en tu lomo caliente, en tu cintura que corrompe mi decencia.

-Estás loco - me dices.
Yo sonrío y tú que me miras con esos ojos tuyos, sonríes también.
-¿Quién no lo está, a estas alturas de la vida? - respondo, cigarro en boca, mientras tú sirves el licor con cierta desgana, como si la última copa fuera la primera y la primera una de tantas que vendrán a lo largo de esos días cálidos que se nos vienen encima.
-Yo no lo estoy - dices.
Bebes un sorbo, tuerces el gesto y vuelves a sonreír. Aguantas el alcohol con un temple que me enternece, que me acaricia allá donde nadie nunca ha llegado. Tú y la ginebra, y ese olor familiar en tus axilas, en cada poro de tu piel. Exudas el líquido y a mí me tiemblan las piernas. Y lo sabes. Lo sientes. Tan, tan dentro.
-¿Ah no? - te digo yo.
Tu desnudez me abruma.
-Alguien tiene que mantener el barco a flote - me dices, encogiéndote de hombros.
-En esta casa de locos, ¿eh? No te falta razón, en realidad. Si no fuera por ti no sé qué habría sido de nosotros. Con un pie en la tumba y el otro sepa Dios, lo cierto es que has salvado algo que creía perdido desde hace tiempo - confieso, mirando un pasado que a ti se te antoja distante.
Tú te vuelves y me miras. Ya no sonríes, y en tu carne ha dejado de brillar el lustre de una gana que lleva creciendo toda la tarde. Entiendes y callas, y aún herida, sacas valor de ese fondo tuyo, de esa juventud que a mí tanto me pesa a veces, y te subes a la cama.
-En realidad puede que lo esté. Loca, digo. Por estar contigo. ¿Sabes? Quizás a fin de cuentas yo no haya salvado nada que no estuviera ya salvado desde hace tiempo.